Cada 23 de septiembre, la Iglesia Católica celebra la memoria litúrgica de San Pío de Pietrelcina, conocido popularmente como el Padre Pío, una de las figuras religiosas más reconocidas del siglo XX.

 

Nacido como Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, ingresó a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y fue ordenado sacerdote en 1910. A lo largo de su vida, se destacó por su profunda espiritualidad, su dedicación al sacramento de la reconciliación y su acompañamiento a quienes acudían a él en busca de consuelo y orientación.

El Padre Pío es especialmente recordado por haber recibido los estigmas, las heridas que evocan las de Cristo en la crucifixión, que llevó durante décadas. Su vida estuvo marcada también por la oración, la penitencia y una intensa actividad pastoral.

Entre sus obras más importantes se encuentra la creación de la Casa Sollievo della Sofferenza, un hospital inaugurado en 1956 en San Giovanni Rotondo, destinado a brindar atención médica y asistencia a personas enfermas.

El Padre Pío murió el 23 de septiembre de 1968, a los 81 años. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II en 1999 y canonizado por el mismo pontífice el 16 de junio de 2002, en una multitudinaria ceremonia celebrada en Roma.

Su figura continúa despertando devoción entre millones de fieles en distintos países, que cada año recuerdan su vida y su mensaje de fe, oración y servicio a los demás.