El Evangelio de este domingo nos invita a detenernos en una enseñanza profunda de Jesús: en el camino hacia el corazón del Padre, muchas veces quienes consideramos “últimos” pueden llegar antes que nosotros.

 

Jesús se acercaba a los pobres, a los pecadores, a los marginados y a quienes eran señalados por la sociedad. No para aprobar sus errores, sino para recordar que nadie queda fuera del amor de Dios.

El mensaje también nos invita a salir del lugar de jueces y de la superioridad, a reconocer nuestras propias fragilidades y a comprender que nuestras heridas y miserias también pueden convertirse en espacios por donde entre la luz de Dios.

Porque esa luz sana, levanta y nos ayuda a caminar.

🙏 Que este domingo podamos descubrir a Dios en los últimos, en los que sufren y en aquellos que muchas veces dejamos al margen. Porque en el Reino, los últimos serán los primeros.